En la Patagonia Argentina vive y trabaja Roberto. Su oficina es el  cielo abierto, su banda sonora es el viento, y tiene unas curiosas compañeras de trabajo: unas gordas, hermosas y juguetonas orcas.

Roberto Bubas es guardafauna en uno de los sitios naturales más bonitos del mundo: Península Valdés. Allí ha convivido con y estudiado a las orcas durante años, descubriendo no sólo que es la única población de esa especie en el mundo ha desarrollado técnicas de caza con varamiento intencionado en la playa, sino que es la única que además lo transmite y enseña a sus crías.

Conocidas con el injusto nombre de “Ballenas asesinas”, cazan en la orilla a las crías de lobos marinos que encuentran a su alcance. Lo que vemos como un juego cruel, es en realidad la forma que las madres enseñan a sus hijos a buscarse el alimento. Cazan para comer, a diferencia del humano que mata por diversión.

 

Una vez  llegó hasta allí Agustín, un niño autista y sordomudo. Sus padres contaron que sólo las orcas llamaban su atención, y buscando una forma de contactar con su alrededor, lo llevaron hasta este sitio, a 1500 km al sur de Buenos Aires. Roberto narra esta experiencia en el libro “Agustin Corazónabierto”
Ahora, parte de su historia ha llegado al cine adaptada con el nombre de “El Faro de las Orcas”, filmada entre las Islas Canarias y la costa Patagónica, protagonista de esta y muchas más historias de los confines del mundo.

Los habitantes de la zona hace mucho conocemos su trabajo. En esta entrevista él mismo te habla de cómo llegó a desarrollar esa relación de respeto mutuo con sus amigas las orcas, a las que llama por su nombre.
 
 
 

 

Península Valdés es reconocida Patrimonio de Unesco por su enorme biodiversidad. La zona es muy conocida por ser el refugio de la Ballena Franca Austral (Junio a Diciembre) entre otras especies como Pingüinos de Magallanes (Septiembre a Marzo), orcas, lobos y elefantes marinos, toninas, y enorme variedad de aves marinas (Todo el año)