Estás en tu casa y dices: “Me quiero ir de vacaciones” Hasta ahí bien, y empiezan las variables: ¿Cuánto me puedo gastar? ¿Cuándo voy? ¿Adónde? ¿Y por qué ahí? ¿Con quién? ¿En qué plan? … estamos más perdidos que perro en una pista de bowling.
En la radio, publicidad que por repetición te ha convencido: sólo serás feliz si vas a ver al Ratón Mickey aunque lo tuyo sea el surf o tengas 80 años. Tu amigo, que acaba de volver de mochilero por Wisconsin te dice que deberías probarlo, aunque tengas 2 semanas de vacaciones y el se haya tirado tres años recorriendo América a dedo haciendo autostop y haya vuelto flaco y lleno de ronchas.
Este año no quieres quedarte en el pueblo y te convences que harás un buen viaje de una vez por todas, pero en tu cabeza empiezan a mezclarse las opciones: Un Todo Incluido en el Caribe, pero a la vez que tenga algo de aventura. Una playa, pero donde además pueda hacer algo de esquí. Un viaje cultural pero no quiero subirme a un tour de jubilado japonés, ni tener una guía todo el tiempo.
¡CALMA!
No te marees y hazte un favor. Déjate asesorar y  ve a una agencia de viajes. Un viaje, al igual que un avión se compone de mil mini partecitas que multiplican las variables que se te pueden escapar, porque puedes sacar el vuelo y hotel por Internet (¡Qué gran invento!) ¿Y si tengo que cancelar el viaje antes de la salida? ¿Y si después de pagar aquel vuelo en oferta me doy cuenta que era mejor sacar toda la ruta entera? ¿Y si cuando llegas a destino te das cuenta que era la época del Monzón en aquella playa tropical que nunca llegarás a ver más que desde la ventana de tu habitación?
Desmontemos la falacia de que una agencia de viajes es un intermediario a pasar por alto.Tu acabas de empezara investigar por tu cuenta pero no vas a saber más que profesionales que ya están de vuelta, conocen el destino, tienen tarifas negociadas con los proveedores, a las que tú no podrás acceder por más que tengas la conexión más rápida del Oeste.
Cuando tu avión se retrase a las mil de la madrugada, Internet no se pone al teléfono, si el hotel no es como en las fotos nadie oirá tus reclamaciones, ya estás allí.
Estamos hablando de SERVICIO. Y no, no es más caro. Las agencias trabajan por una pequeña comisión que pagan sus impuestos, salarios, el local donde te atienden, el café que te invitan, y dan trabajo a personas que luego invierten en tu comunidad. Cuando compras por Internet, también estás pagando comisión, pero no recibes el servicio personalizado ni se dinamiza tu economía local.
Y si eres de los que va a la agencia a pedir que le “Monten el viaje” con la intención de sacarlo luego por Internet, no lo hagas: piensa en ese profesional que por darte el servicio no te cobra la asesoría, se queda a atenderte después de hora y no duerme pensando si habrás llegado bien a destino. No es justo
Entonces, si estás pensando en tus vacaciones, no te agobies ni temas consultar, preguntar y dejarte asesorar.
Lleva tu burruño de ideas confusas al profesional qué más confianza te inspire. Hazte amigo, deja que te conozca a tí, tus gustos, tu presupuesto, desarrolla una relación a largo plazo y  verás qué bien te compensa viajar tranquilo, a la vez que apoyas el trabajo de las Pymes que son las que están sacando adelante al país.
Haz la prueba, no te arrepentirás.
L.C.